La Guerra Civil Española, antecedentes, causas y consecuencias

La Guerra Civil Española fue uno de los enfrentamientos bélicos más importantes del siglo XX. Se inició en 1936 y culminó en 1939. La guerra enfrentó a la población de España en dos bandos contrarios, los republicanos y los sublevados dirigidos por el general Francisco Franco.

A continuación, te hablaré de las causas, el desarrollo y las principales consecuencias de la Guerra Civil Española.

Antecedentes y causas de la Guerra Civil Española

La Guerra Civil Española fue precedida por un período de mucha inestabilidad política. En 1930 el general Miguel Primo de Rivera renunció al poder dictatorial que le había sido conferido por el rey Alfonso XIII.

El rey decidió nombrar al general Dámaso Berenguer como jefe de gobierno, pero este no logró estabilizar la situación. A este general le sucedió en 1931 el almirante Juan Bautista Aznar quien decidió convocar a elecciones municipales.

La inestabilidad política era producto de una serie de enfrentamientos que existían en diferentes niveles de la vida española. Enfrentamientos ideológicos de izquierda contra derecha; políticos de republicanos y socialistas contra conservadores, y diferencias religiosas entre los partidarios del poder de la iglesia católica y aquellos que pugnaban por un estado laico.

En cuanto a lo social y lo económico existían claras diferencias entre la población española de las grandes ciudades y de las zonas rurales. La burguesía de ciudades como Madrid y Barcelona tenía ideas progresistas laicas, favorables a la causa republicana y de izquierda. Mientras que la población campesina y rural era más conservadora, cercana a la iglesia y la monarquía.

El 12 de abril de 1931 fue la fecha en la que ocurrieron las elecciones municipales convocadas por el almirante Juan Bautista Aznar. En estas elecciones resultaron favorecidas las candidaturas republicanas y socialistas en cuarenta y un capitales de provincia, mientras que las candidaturas monárquicas solo lograron el triunfo en nueve capitales de provincia.

Esta situación fue interpretada por la corona y por los republicanos como un plebiscito. Las elecciones desencadenaron los hechos que llevaron a Alfonso XIII a abandonar el país sin abdicar. De forma inmediata, el 14 de abril de 1931 se instauró un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora y se procedió a instalar la Segunda República.

La Segunda República

La Segunda República española inició el 14 de abril de 1931 y culminó el 1 de abril de 1939 al finalizar la Guerra Civil Española y darse inicio al gobierno dictatorial de Francisco Franco.

Los períodos de la Segunda República suelen agruparse en tres etapas. El primer bienio de 1931 a 1933 en el que gobernó la coalición de republicanos y socialistas presidida por Manuel Azaña. El segundo bienio entre 1933 y 1935 en el que gobernó el Partido Republicano Radical con una marcada tendencia de extrema derecha que fue apoyado en la Asamblea por la Confederación Española de Derechas Autónomas, una agrupación conservadora con fuertes lazos con la iglesia católica.

La tensión política causada por los cambios introducidos por la derecha radical tuvo como consecuencia la Revolución de 1934 liderada por anarquistas y socialistas. Esta revolución tuvo su epicentro en Asturias, esta rebelión fue controlada por el gobierno y el ejército. En 1936 hubo nuevamente elecciones generales y en estas resultó vencedor el Frente Popular.

El gobierno del Frente Popular tuvo que enfrentar varios episodios de violencia política promovida por jóvenes de ultraderecha afiliados al Partido Falangista, este había sido formado por José Antonio Primo de Rivera, hijo del general Miguel Primo de Rivera.

Los falangistas realizaron varios atentados contra personalidades políticas como el líder socialista y diputado Luis Jiménez de Asuá, esto causó la prohibición del partido por parte del gobierno y la detención de su líder Primo de Rivera.

La situación de crispación política fue creciendo hasta que durante los días 17 y 18 de julio inició un golpe de estado promovido por el ejército y encabezado por los generales Emilio Mola y Francisco Franco.

Inicio de la Guerra Civil

La sublevación estaba programada para ser ejecutada unos días más delante de cuando ocurrió. Las acciones se habían planificado en coordinación entre el ejército y los falangistas. Sin embargo, los militares que estaban conspirando en la guarnición de Melilla fueron descubiertos, por lo que adelantaron los acontecimientos y el 17 de julio tomaron la guarnición y advirtieron a sus compañeros ubicados en el Protectorado de Marruecos quienes ejecutaron el plan que habían concebido.

Entre el 17 y el 20 de julio los acontecimientos del golpe se precipitaron en las diversas guarniciones españolas. Los conspiradores tuvieron éxito en la mitad del territorio español, pero no lograron hacerse del control en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Málaga. Centros fundamentales para conquistar el poder sobre el país y el gobierno.

El control del país quedó dividido en dos grandes porciones. El norte, Galicia, León, Castilla, Álava y Navarra, estaban bajo dominio de los sublevados en conjunto con otras regiones como parte de Aragón y Asturias y ciudades andaluzas como Sevilla, Córdoba y Cádiz, así como el protectorado de Marruecos.

El gobierno del Frente Popular intentó conciliar con el líder del golpe de estado, el general Emilio Mola. Sin embargo, este no aceptó ningún tipo de mediación, situación ante la cual el gobierno socialista decidió entregar armas a las organizaciones obreras.

Los grupos obreros socialistas se constituyeron en milicias y rápidamente iniciaran una revolución en contra de la rebelión militar falangista. Estas organizaciones socialistas formaron comités locales que desconocieron la autoridad republicana, asumieron el control de industrias y fábricas así como unidades de producción agrícola. Poco a poco se atribuyeron las competencias del estado sin deponer al gobierno del Frente Popular.

Bandos de la Guerra Civil Española

La situación planteada configuró un estado de guerra en el que se enfrentaban dos grandes polos que se encontraban en tensión en el resto de Europa. Por una parte, los socialistas del movimiento obrero internacional, por la otra, los conservadores y nacionalistas de cuño fascista.

El escenario de la Guerra Civil Española anticipó lo que sería el desarrollo y las alianzas que tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial. El bando sublevado encabezado por Francisco Franco y formado por falangistas y nacionalistas fue apoyado por il Duce, Benito Mussolini, quien gobernaba en Italia, y por Adolfo Hitler canciller y líder de Alemania.

Los republicanos recibieron el apoyo de Stalin que era el jefe absoluto de la Unión Soviética, también México, gobernado por el Partido Revolucionario Institucionalizado (PRI), apoyó con armas la causa republicana, al igual que la Internacional Socialista que organizó las llamadas Brigadas Internacionales formadas por combatientes de varios países.

Desarrollo

La guerra se desarrolló de forma sangrienta y desigual, la mayor parte del ejército español se inclinó hacia el lado sublevado. El ejército republicano estaba formado por milicias obreras y algunos miembros del ejército regular.

El temor a verse involucrados en una nueva guerra mundial llevó a Francia e Inglaterra a promover un pacto de no intervención que suscribieron Alemania e Italia. Este pacto con el tiempo solo resultó beneficioso al bando nacionalista encabezado por el general Franco.

La razón de esta situación fue que Alemania e Italia, a pesar de haber firmado el pacto, no lo respetaron y participaron de forma activa en la guerra apoyando al ejército sublevado. Incluso, los italianos enviaron tropas a combatir y los alemanes llevaron a cabo operaciones militares como los bombardeos de la Legión Cóndor en la ciudad de Guernica donde murieron más de doscientos civiles.

Con el tiempo, a pesar de los sangrientos enfrentamientos, la balanza se inclinó hacia los sublevados falangistas quienes durante los casi tres años que duró la guerra fueron mermando las fuerzas y el apoyo del ejército popular que defendía al bando republicano.

El 16 de noviembre de 1938 marcó el inicio del fin de la Guerra Civil Española, cuando se retiraron los últimos combatientes del Ejército Popular en la orilla este del río Ebro. Este momento marcó la disolución de la capacidad efectiva de combate de la República. La toma de Cataluña por parte de Franco representó la huida de unos doscientos mil soldados y cuarenta y cinco mil civiles a través de los Pirineos.

Luego de estas acciones se dieron varios intentos de recomposición del Ejército Popular Republicano que resultaron infructuosas. Ante esta situación, el gobierno republicano intentó negociar la paz en las llamadas conversaciones de Garmonal en las que el general Franco manifestó que solo aceptaba una rendición incondicional.

Estas negociaciones se dieron por culminadas el 25 de marzo de 1939, Franco ordenó avanzar hacia la toma de Madrid sin tener resistencia del lado republicano. Finalmente, el 28 de marzo, en la Ciudad Universitaria de Madrid, se consumó la rendición del bando republicano. El 1 de abril se firmó en Burgos el último parte de guerra que daba cuenta del fin de la Guerra Civil Española.

Consecuencias de la Guerra Civil en España

La Guerra Civil Española fue una contienda muy sangrienta. Como consecuencia la población de España quedó dividida durante muchos años en facciones irreconciliables debido a las profundas heridas de esta guerra fratricida.

Se estima que durante la Guerra Civil Española murieron más de quinientos mil españoles. Las mujeres republicanas una vez vencidas fueron víctimas de violaciones y abusos como rapar sus cabezas para exponerlas al escarnio público.

En el bando nacionalista, los sacerdotes católicos fueron víctimas de la furia de los anarquistas, se estima que alrededor de siete mil curas y monjas perdieron la vida asesinados durante la contienda.

También se estima que hacia 1940 unas quinientas mil personas del bando republicano fueron detenidas y enviadas a sesenta campos de concentración donde fueron obligadas a realizar trabajos forzados.

Los republicanos, por ser la parte vencida, sufrieron exilio, persecución y castigos durante muchos años luego de la guerra.

El general Francisco Franco instauró un gobierno de facto que lo mantuvo en el poder desde 1939 hasta su muerte en 1975.